martes, 19 de junio de 2012


Manual Práctico de Economía Política (Parte 2)

Esta es la segunda parte de mis entradas del Maual Práctico de Economía Política de Juan Bautista Say. En esta entrada me dedicaré a dar un análisis de los capítulos que van desde el número ocho hasta el número catorce.  

Capítulo VIII. De la formación de los capitales
Este capítulo desarrolla el tema de como se forman los capitales. Para comenzar los capitales se forman por medio de los ahorros o de la economía, pero este ahorro puede también aumentar el capital ya que una ganancia es un nuevo valor independiente de las tierras y demás capitales que ya teníamos con anterioridad.
Un propietario territorial para emplear sus ahorros, podrá mejorar sus tierras con nuevas fábricas, o bien prestarlas a un hombre capaz de hacerlas valer, y que el mismo tiempo le pague su alquiler o arriendo, al cual llamamos interés. Los asalariados podrán adquirir un capital, prestando sus ahorros a un empresario, porque solamente estos pueden hacerle valer.
Los capitales pueden destruirse empleándolos en consumos improductivos, en vez de consagrarlos a anticipaciones que reintegren después los productos.
Las cantidades ahorradas no perjudican a los productores, con tal que se empleen productivamente, porque un gasto productivo, aunque debe considerarse como una anticipación, lleva consigo la demanda de otro producto. Este gasto tiene grandes ventajas reales, porque permite a varios trabajadores sacar partido de sus facultades industriales, hacer ganancias que no hubieran hecho, y renovarlas sin cesar.
Los que no tienen empresa alguna industrial pueden comprar lo que han recibido con lo que han gastado, y si han consumido menos que recibieron, es claro que han aumentado el capital en la diferencia.
 
Capítulo IX. De los productos inmateriales
Producto inmaterial se le designa a una utilidad producida que a pesar de no estar fija en materia alguna, tiene un valor y puede servir a la satisfacción de nuestras necesidades. Estos productos sólo duran mientras se producen y deben consumirse necesariamente en el momento mismo en que se han producido.
En las industrias que producen los inmateriales se observan las mismas operaciones que concurren a la creación de los productos materiales, pero los fondos en tierras producen también una utilidad que se puede llamar inmaterial y también hay capitales que proporcionan productos inmateriales.
Se limita esta doctrina a los muebles duraderos o de consistencia porque cuando el consumo destruye el valor de las cosas, este valor no es capital, es decir, que no se puede conservar después de haberlo usado.
 
Capítulo X. De las causas que hacen prosperar la industria
Se considera que la industria ha hecho progresos en una nación cuando se ven nuevos productos que a su vez tengan salida, o cuando se disminuya el precio de los ya conocidos.
Por otra parte un objeto nuevo cuyo precio no cubriese los gastos de producción, no puede fabricarse permanentemente, por lo que siempre pueden surgir nuevos y en la disminución de precios cuando se abarata un producto esto permite que un mayor sector de la población pueda adquirirlo.
Las causas a que deben atribuirse los progresos de la industria, son de dos clases, unas que influyen de un modo general, y otra que son los adelantos de los conocimientos humanos, las buenas leyes y la buena administración. Para sacar más partido de los instrumentos de la industria se puede u ocuparlos con más frecuencia, o aumentar los productos con los mismos instrumentos. También pueden remplazarse los instrumentos que son demasiado costosos por otros que nos concedidos por la naturaleza.
El servicio de las máquinas es ventajoso a los productores y a los consumidores y no resulta funestísimo para los operarios o jornaleros. En conclusión puede decirse que el servicio de las máquinas ayuda al perfeccionamiento de la sociedad en general, pues todos los medios que facilitan la producción surten este efecto de un modo extraordinario.

 Capítulo XI. De los cambios y de las salidas
Se le denomina cambio al trueque de una cosa que pertenece a cierta persona por otra cosa que pertenece a diferente sujeto. Se le denomina venta al cambio que hacemos de nuestras mercancías por cierta cantidad de moneda, y se le denomina compra a emplear el dinero que recibimos en comprar otra mercancía. Los cambios por otro lado, no producen riquezas, porque no aumentan el valor de las cosas aumentando su utilidad. Sin embargo, son muy importantes en la economía social.
Pocas son las personas que compran sin producir, y en este número figuran únicamente aquellas que viven de socorros gratuitos, y aún en este caso se sostienen de los productos de sus favorecedores.
Precio es la cantidad de moneda que se puede obtener de un producto, cuando se quiere vender. Ningún producto podría comprarse ni venderse por mucho tiempo a un precio inferior a los gastos de producción, que son necesarios para su creación. Toda mercancía, por el hecho de ser más ofrecida, es decir, en mayor cantidad que las otras, se vende antes y más barata que ellas.
Hablando de mercancías, se llama extensión de sus salidas, la posibilidad de vender más o menos cantidad. Las causas que extienden la salida de un producto en particular, son dos: la mayor conveniencia o baratura que podrá hacerse, atendida su utilidad, y la abundancia de todos los demás productos.
En la actualidad se venden en las naciones europeas muchas más mercancías que en los tiempos de barbarie, por la sencillísima razón de que al presente se produce mucho más que en aquellas épocas desgraciadas.  
El comercio que hacemos con el extranjero, extiende nuestros productos y nuestro consumo.

 Capítulo XII. De la moneda
La moneda es un producto de la industria, una mercancía que tiene un valor permutable. Recibe su valor del mismo origen que cualquier otro producto. El gobierno podrá mandar que una moneda se llame peso, otro dólar, etcétera, pero no podrá determinar que un comerciante venda cierta mercancía por una peso o por un dólar, porque ya sabemos que el valor de una cosa se mide o se regula por la cantidad de cualquier otra cosa, que se dé comúnmente para obtener la posesión de la primera.
La moneda se usa muchísimo por todos los que han de hacer algún cambio, del modo siguiente: Cuando se quiere cambiar el producto que no se necesita por otro que se desea, es muy cómodo y muchas veces indispensable principiar cambiando el producto superfluo por la moneda, con objeto de cambiar luego ésta por aquella cosa necesaria. Esta seguridad dimana de la necesidad que todos tienen de comprar varias cosas para satisfacer sus necesidades.
La razón de que aún en el caso de que hayamos adquirido las cosas por su verdadero valor, se cree generalmente que el vendedor hace mejor negocio que el comprador, es la siguiente: el que vende tiene que hacer dos cambios para conseguir la mercancía que necesita, en lugar de que la que es superflua; debe en primer término cambiar ésta por moneda, y después esta moneda por la cosa que apetece.
La causa que fija este valor en una tasa más bien que en otra, es la cantidad de moneda que hay en cada pueblo. El valor de la moneda puede aumentarse, cuando disminuye su cantidad, o bien cuando llega a aumentarse el número de los cambios, porque entonces se multiplica la necesidad y la demanda del dinero. El número de los cambios se aumenta, cuando se acrecienta la riqueza del país, cuando se crean y consumen más productos, y cuando por lo mismo crece la población.
Cuando sube el valor de la moneda, se da menos cantidad en cambio de toda especie de mercancías, o en otros términos, entonces baja el precio de todos los artículos.
El hierro, el cobre, las conchas, los cuernos, el papel, etcétera, han servido de moneda en algunas ocasiones en diferentes naciones, pero las materias que reúnen más ventajas para hacer las funciones de moneda, son el oro y la plata, y por eso se llaman metales preciosos.
Los gobiernos se reservan el derecho exclusivo de fabricar la moneda, para prevenir los abusos que los particulares pudieran introducir en dicha fabricación.

Capítulo XIII. De los signos representativos de la moneda
Se llaman signos representativos de la moneda a ciertos títulos o documentos que no tienen otro valor que el derecho que en su virtud adquiere el portador a recibir la cantidad que expresan.
Las Letras de cambio son ciertos mandatos que da el librador y que ha de pagar el aceptante que vive en otra población. Sirven para evitar los gastos y riesgos que lleva consigo el transporte del dinero, valen tanto como la cantidad que expresan y se pagan en la moneda del país donde reside el aceptante.
Los billetes de Banco no se negocian como las letras de cambio, porque teniendo seguridad de que recibimos todo su valor en el momento que queramos, los recibimos como si fuesen verdadera moneda; y los damos del mismo modo, si aquel a quien los entregamos está en la misma persuasión. La diferencia que existe entre un documento de cambio y un billete de Banco, es que el primero no puede convertirse en metálico siempre que se quiera, y por el contrario el segundo, queda convertido a la hora que le acomode a su dueño, puesto que se paga al portador en el acto de la presentación.  
Las causas que dan valor al papel moneda son varias, pero particularmente, la facultad de pagar con él deudas y sobre todo la falta de otro instrumento de los cambios, porque como este es de absoluta necesidad, es preciso recurrir al que existe, y mucho más en las naciones donde se multiplican las ventas de compras. El valor de los billetes de Banco lo causa la seguridad de poder reducirlos a dinero, siempre que se quiera.
Para poner los Bancos sus billetes en circulación, se conducen del siguiente modo, cuando se encargan de la recaudación y del pago por cuenta de los particulares, o bien cuando descuentan créditos de comercio, pueden a favor de estas atribuciones hacer muchos pagos con sus billetes, y si inspiran una completa confianza, no hay duda de que serán preferidas por su mayor comodidad.
Las palabras moneda de papel y papel moneda, han introducido alguna confusión en esta parte de la Economía Política, pues mientras unos autores han considerado moneda de papel a lo que es papel moneda, y papel moneda a lo que es moneda de papel otros han entendido que ambos conceptos sin sinónimos y no establecieron sobre ellos las debidas diferencias.
Finalmente la circulación de la moneda de fiduciaria puede ser con curso ordinario, legal y forzoso. En el primer caso lo billetes no tienen fuerza liberatoria, es voluntario el recibirlos y son rembolsados a la vista por el Banco que los emitió.

Capítulo XIV. De la importación y exportación de mercancías
La importación de mercancías es una operación comercial, que se reduce a comprar un producto cualquiera que sea, en una nación extraña y traerlo a la nuestra. La exportación es lo contrario, es una operación reducida a comprar los productos en nuestro país y remitirlos al extranjero. Los comerciantes que se encargan de estas operaciones son indiferentemente nacionales o extranjeros, según sus inclinaciones, su talento y las aptitudes que puedan emplear en ellas.
A una nación se le pagan las mercancías que se exportan de ella, con las otras mercancías que se importan. Para México hubiera sido más ventajoso, que el comerciante hubiese mandado traer el valor del tequila en barras de plata que no en maquinaria agrícola, porque el interés de nuestra nación en este caso no era diferente del que debía animar al negociante empresario.
Las barras de plata convertidas en moneda mexicana no hubieran suministrado un capital más durable que la maquinaria agrícola, porque la mayor o menor duración de un capital no consiste en la materia en que se halla impuesto su valor, sino en la clase de consumo a que se destina.
En una nación se disminuiría su numerario si llegaban a escasear los metales de que se hace; perro no por eso resultaría la menor dificultad en los contratos, porque el dinero, como todas las demás mercancías, vale más cuanto más escasea, de manera que podrían circular menos monedas sin que disminuyesen los valores, si cada pieza de metal lo tuviese mayor.Es imposible, por medio de prohibiciones, hacer entrar en una nación más oro y plata que lo que reclaman sus necesidades, porque en el momento que hay en cualquier parte mayor cantidad de estos metales preciosos que la que exigen sus necesidades, baja su valor respecto del que tienen todas demás mercancías.
La balanza de comercio es el último punto importante de este capitulo y es el estado demostrativo de las importaciones de una nación, comparadas con sus exportaciones.

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