Manual
Práctico de Economía Política (Parte 2)
Esta es la segunda parte de mis entradas del Maual Práctico de Economía Política de Juan Bautista Say. En esta entrada me
dedicaré a dar un análisis de los capítulos que van desde el número ocho hasta el número catorce.
Capítulo
VIII. De la formación de los capitales
Este capítulo desarrolla
el tema de como se forman los capitales. Para comenzar los capitales se forman
por medio de los ahorros o de la economía, pero este ahorro puede también aumentar
el capital ya que una ganancia es un nuevo valor independiente de las tierras y
demás capitales que ya teníamos con anterioridad.
Un propietario territorial
para emplear sus ahorros, podrá mejorar sus tierras con nuevas fábricas, o bien
prestarlas a un hombre capaz de hacerlas valer, y que el mismo tiempo le pague
su alquiler o arriendo, al cual llamamos interés. Los asalariados podrán
adquirir un capital, prestando sus ahorros a un empresario, porque solamente
estos pueden hacerle valer.
Los capitales pueden
destruirse empleándolos en consumos improductivos, en vez de consagrarlos a
anticipaciones que reintegren después los productos.
Las cantidades
ahorradas no perjudican a los productores, con tal que se empleen
productivamente, porque un gasto productivo, aunque debe considerarse como una
anticipación, lleva consigo la demanda de otro producto. Este gasto tiene
grandes ventajas reales, porque permite a varios trabajadores sacar partido de
sus facultades industriales, hacer ganancias que no hubieran hecho, y
renovarlas sin cesar.
Los que no tienen
empresa alguna industrial pueden comprar lo que han recibido con lo que han
gastado, y si han consumido menos que recibieron, es claro que han aumentado el
capital en la diferencia.
Capítulo
IX. De los productos inmateriales
Producto inmaterial se
le designa a una utilidad producida que a pesar de no estar fija en materia
alguna, tiene un valor y puede servir a la satisfacción de nuestras
necesidades. Estos productos sólo duran mientras se producen y deben consumirse
necesariamente en el momento mismo en que se han producido.
En las industrias que
producen los inmateriales se observan las mismas operaciones que concurren a la
creación de los productos materiales, pero los fondos en tierras producen
también una utilidad que se puede llamar inmaterial y también hay capitales que
proporcionan productos inmateriales.
Se limita esta doctrina
a los muebles duraderos o de consistencia porque cuando el consumo destruye el
valor de las cosas, este valor no es capital, es decir, que no se puede conservar
después de haberlo usado.
Capítulo
X. De las causas que hacen prosperar la industria
Se considera que la industria ha hecho progresos en una nación
cuando se ven nuevos productos que a su vez tengan salida, o cuando se
disminuya el precio de los ya conocidos.
Por otra parte un
objeto nuevo cuyo precio no cubriese los gastos de producción, no puede fabricarse
permanentemente, por lo que siempre pueden surgir nuevos y en la disminución de
precios cuando se abarata un producto esto permite que un mayor sector de la población
pueda adquirirlo.
Las causas a que deben
atribuirse los progresos de la industria, son de dos clases, unas que influyen
de un modo general, y otra que son los adelantos de los conocimientos humanos,
las buenas leyes y la buena administración. Para sacar más partido de los
instrumentos de la industria se puede u ocuparlos con más frecuencia, o aumentar
los productos con los mismos instrumentos. También pueden remplazarse los
instrumentos que son demasiado costosos por otros que nos concedidos por la
naturaleza.
El servicio de las
máquinas es ventajoso a los productores y a los consumidores y no resulta
funestísimo para los operarios o jornaleros. En conclusión puede decirse que el
servicio de las máquinas ayuda al perfeccionamiento de la sociedad en general,
pues todos los medios que facilitan la producción surten este efecto de un modo
extraordinario.
Se le denomina cambio
al trueque de una cosa que pertenece a cierta persona por otra cosa que
pertenece a diferente sujeto. Se le denomina venta al cambio que hacemos de
nuestras mercancías por cierta cantidad de moneda, y se le denomina compra a emplear
el dinero que recibimos en comprar otra mercancía. Los cambios por otro lado, no
producen riquezas, porque no aumentan el valor de las cosas aumentando su utilidad.
Sin embargo, son muy importantes en la economía social.
Pocas son las personas
que compran sin producir, y en este número figuran únicamente aquellas que
viven de socorros gratuitos, y aún en este caso se sostienen de los productos
de sus favorecedores.
Precio es la cantidad
de moneda que se puede obtener de un producto, cuando se quiere vender. Ningún
producto podría comprarse ni venderse por mucho tiempo a un precio inferior a
los gastos de producción, que son necesarios para su creación. Toda mercancía,
por el hecho de ser más ofrecida, es decir, en mayor cantidad que las otras, se
vende antes y más barata que ellas.
Hablando de mercancías,
se llama extensión de sus salidas, la posibilidad de vender más o menos
cantidad. Las causas que extienden la salida de un producto en particular, son
dos: la mayor conveniencia o baratura que podrá hacerse, atendida su utilidad,
y la abundancia de todos los demás productos.
En la actualidad se
venden en las naciones europeas muchas más mercancías que en los tiempos de
barbarie, por la sencillísima razón de que al presente se produce mucho más que
en aquellas épocas desgraciadas.
El comercio que hacemos
con el extranjero, extiende nuestros productos y nuestro consumo.
La moneda es un
producto de la industria, una mercancía que tiene un valor permutable. Recibe
su valor del mismo origen que cualquier otro producto. El gobierno podrá mandar
que una moneda se llame peso, otro dólar, etcétera, pero no podrá determinar
que un comerciante venda cierta mercancía por una peso o por un dólar, porque
ya sabemos que el valor de una cosa se mide o se regula por la cantidad de
cualquier otra cosa, que se dé comúnmente para obtener la posesión de la
primera.
La moneda se usa
muchísimo por todos los que han de hacer algún cambio, del modo siguiente:
Cuando se quiere cambiar el producto que no se necesita por otro que se desea,
es muy cómodo y muchas veces indispensable principiar cambiando el producto
superfluo por la moneda, con objeto de cambiar luego ésta por aquella cosa
necesaria. Esta seguridad dimana de la necesidad que todos tienen de comprar
varias cosas para satisfacer sus necesidades.
La razón de que aún en
el caso de que hayamos adquirido las cosas por su verdadero valor, se cree
generalmente que el vendedor hace mejor negocio que el comprador, es la siguiente:
el que vende tiene que hacer dos cambios para conseguir la mercancía que
necesita, en lugar de que la que es superflua; debe en primer término cambiar
ésta por moneda, y después esta moneda por la cosa que apetece.
La causa que fija este
valor en una tasa más bien que en otra, es la cantidad de moneda que hay en
cada pueblo. El valor de la moneda puede aumentarse, cuando disminuye su
cantidad, o bien cuando llega a aumentarse el número de los cambios, porque
entonces se multiplica la necesidad y la demanda del dinero. El número de los
cambios se aumenta, cuando se acrecienta la riqueza del país, cuando se crean y
consumen más productos, y cuando por lo mismo crece la población.
Cuando sube el valor de
la moneda, se da menos cantidad en cambio de toda especie de mercancías, o en
otros términos, entonces baja el precio de todos los artículos.
El hierro, el cobre,
las conchas, los cuernos, el papel, etcétera, han servido de moneda en algunas
ocasiones en diferentes naciones, pero las materias que reúnen más ventajas
para hacer las funciones de moneda, son el oro y la plata, y por eso se llaman
metales preciosos.
Los gobiernos se
reservan el derecho exclusivo de fabricar la moneda, para prevenir los abusos
que los particulares pudieran introducir en dicha fabricación.
Capítulo
XIII. De los
signos representativos de la moneda
Se llaman signos
representativos de la moneda a ciertos títulos o documentos que no tienen otro
valor que el derecho que en su virtud adquiere el portador a recibir la
cantidad que expresan.
Las Letras de cambio
son ciertos mandatos que da el librador y que ha de pagar el aceptante que vive
en otra población. Sirven para evitar los gastos y riesgos que lleva consigo el
transporte del dinero, valen tanto como la cantidad que expresan y se pagan en
la moneda del país donde reside el aceptante.
Los billetes de Banco
no se negocian como las letras de cambio, porque teniendo seguridad de que
recibimos todo su valor en el momento que queramos, los recibimos como si
fuesen verdadera moneda; y los damos del mismo modo, si aquel a quien los
entregamos está en la misma persuasión. La diferencia que existe entre un
documento de cambio y un billete de Banco, es que el primero no puede
convertirse en metálico siempre que se quiera, y por el contrario el segundo,
queda convertido a la hora que le acomode a su dueño, puesto que se paga al
portador en el acto de la presentación.
Las causas que dan
valor al papel moneda son varias, pero particularmente, la facultad de pagar
con él deudas y sobre todo la falta de otro instrumento de los cambios, porque
como este es de absoluta necesidad, es preciso recurrir al que existe, y mucho
más en las naciones donde se multiplican las ventas de compras. El valor de los
billetes de Banco lo causa la seguridad de poder reducirlos a dinero, siempre
que se quiera.
Para poner los Bancos
sus billetes en circulación, se conducen del siguiente modo, cuando se encargan
de la recaudación y del pago por cuenta de los particulares, o bien cuando
descuentan créditos de comercio, pueden a favor de estas atribuciones hacer
muchos pagos con sus billetes, y si inspiran una completa confianza, no hay
duda de que serán preferidas por su mayor comodidad.
Las palabras moneda de
papel y papel moneda, han introducido alguna confusión en esta parte de la
Economía Política, pues mientras unos autores han considerado moneda de papel a
lo que es papel moneda, y papel moneda a lo que es moneda de papel otros han
entendido que ambos conceptos sin sinónimos y no establecieron sobre ellos las
debidas diferencias.
Finalmente la
circulación de la moneda de fiduciaria puede ser con curso ordinario, legal y
forzoso. En el primer caso lo billetes no tienen fuerza liberatoria, es
voluntario el recibirlos y son rembolsados a la vista por el Banco que los
emitió.
Capítulo
XIV. De la importación y exportación de mercancías
La importación de
mercancías es una operación comercial, que se reduce a comprar un producto
cualquiera que sea, en una nación extraña y traerlo a la nuestra. La exportación
es lo contrario, es una operación reducida a comprar los productos en nuestro
país y remitirlos al extranjero. Los comerciantes que se encargan de estas
operaciones son indiferentemente nacionales o extranjeros, según sus
inclinaciones, su talento y las aptitudes que puedan emplear en ellas.
A una nación se le
pagan las mercancías que se exportan de ella, con las otras mercancías que se
importan. Para México hubiera sido más ventajoso, que el comerciante hubiese
mandado traer el valor del tequila en barras de plata que no en maquinaria
agrícola, porque el interés de nuestra nación en este caso no era diferente del
que debía animar al negociante empresario.
Las barras de plata
convertidas en moneda mexicana no hubieran suministrado un capital más durable
que la maquinaria agrícola, porque la mayor o menor duración de un capital no
consiste en la materia en que se halla impuesto su valor, sino en la clase de
consumo a que se destina.
En una nación se
disminuiría su numerario si llegaban a escasear los metales de que se hace;
perro no por eso resultaría la menor dificultad en los contratos, porque el
dinero, como todas las demás mercancías, vale más cuanto más escasea, de manera
que podrían circular menos monedas sin que disminuyesen los valores, si cada
pieza de metal lo tuviese mayor.Es imposible, por medio de prohibiciones, hacer
entrar en una nación más oro y plata que lo que reclaman sus necesidades,
porque en el momento que hay en cualquier parte mayor cantidad de estos metales
preciosos que la que exigen sus necesidades, baja su valor respecto del que
tienen todas demás mercancías.
La balanza de comercio
es el último punto importante de este capitulo y es el estado demostrativo de
las importaciones de una nación, comparadas con sus exportaciones.